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lunes, 5 de agosto de 2013

De vacaciones ornitológicas por Santander (parte 3)

-El día 15 los mismos del día anterior, nos dirigimos a los Picos de Europa, concretamente a Fuente Dé.

Tuvimos algunas complicaciones, y aunque llegamos un poco tarde (sobre las 11:00), aprovechamos bien el día.

Aún había nieve allí arriba, aunque no de forma tan exagerada como en marzo:



Subimos en el teleférico, pero al llegar a la estación superior no estaban las Chovas Piquigualdas.

Así que no nos detuvimos allí. Seguimos el camino y a los diez minutos de llevar andando Carlos vio cómo una Collalba Gris expulsaba de su territorio a un mustélido, que resultó ser una Comadreja:



Comadreja Común (Mustela nivalis) y Collalba Gris (Oenanthe oenanthe) macho.


Seguimos caminando y aparecieron los Bisbitas Alpinos y de repente, el pío pío del Gorrión Alpino.
Vino volando un grupito de ellos y se posaron al lado nuestro, buscando ceba para las crías:




Gorriones Alpinos (Montifringilla nivalis).

No pensaba que iban a ser tan fáciles de encontrar, la verdad...

Al rato de ver el Gorrión, apareció el Acentor:

Acentor Alpino (Prunella collaris).


Junto con la Comadreja vimos dos especies de mamíferos, pero la otra especie no fue el Rebeco, sino la Rata Parda. Un ejemplar campaba a sus anchas por entre las rocas del valle:

Rata Parda (Rattus norvegicus).


Y por fin llegamos a los cortados donde habitaba uno de los objetivos: el Treparriscos:


Estuvimos buscándolo con el teles un buen rato, pero nada de nada. Parece que Alberto lo vio fugazmente cuando voló de una pared a otra, pero nada más.

Ya desesperados, llegamos a un canchal, donde paramos a comer. Entonces fue cuando llegó volando una mariposa con las alas rojas, gigante.
Pues sí, un hermoso Treparriscos aterrizó a 20 metros de distancia, y empezó a acicalarse como si nada:







Treparriscos (Tichodroma muraria) macho.

Había varios (dos o incluso tres), porque vimos cómo uno se iba en una dirección y cómo llegaba otro desde otra.

Con todos los objetivos completos, ya fuimos un poco más relajados, y ahora sí, nos pusimos a comer. Y como nos pusimos a comer, llegaron las Chovas, dispuestas a aprovecharse de nosotros, y de nuestra comida:







Las imágenes hablan por sí solas...

Retrato.

Nuestra amiga, UUJ.

Con un hueso de manzana.

Chovas Piquigualdas (Pyrrhocorax graculus).


También se acercó un Acentor Alpino, pero éste no cató:

Reclamando.


Acentor Alpino (Prunella collaris).


Después de comer, bajamos hasta una de las lagunas para buscar Tritones Alpinos o cualquier otro anfibio que anduviera por allí:



Sólo vimos renacuajos de Sapo Partero Común, y abundantes Tritones Alpinos:





Tritones Alpinos (Mesotriton alpestris).


Ya en el camino de vuelta vimos otro grupo de Gorriones Alpinos, y paramos a fotografiarlos:




Gorriones Alpinos (Montifringilla nivalis).


Para acabar la jornada nos acercamos a la localidad de Cabañes, a buscar la alpina que nos faltó por ver: el Roquero Rojo:



No lo vimos, pero tuvimos otras observaciones interesantes, como un Águila Real casi adulta que nos sobrevoló un par de veces:

Águila Real (Aquila chrysaetos) subadulta.


También vimos abundantes Escribanos Montesinos, un Cerillo, Tarabillas Comunes, Acentores Comunes, un Papamoscas Gris que tenía un tremendo ajetreo con las cebas, y un Colirrojo Real macho, que solo Silvia consiguió ver:


Escribano Montesino (Emberiza cia).



En acción.

Con su merecido trofeo.

Papamoscas Gris (Muscicapa striata).


Pero aquí no acabamos esta magnífica jornada...

De regreso a Santander, paramos en la localidad de Peñarrubia, en la raya con Asturias.

Ramón vio el momento perfecto para montar el trípode y la cámara y hacer fotos de las aguas cristalinas del Deva, consiguiendo el efecto seda, como se ve en las siguientes imágenes, que son de concurso:



Por aquí pasó volando a ras del agua un Mirlo Acuático, y ésta fue la última especie que apuntamos.


Sin duda alguna éste fue uno de los mejores días que pasé durante mi estancia en Cantabria, rodeado de gente maravillosa, así que solo me queda agradecérselo a ellos: Silvia, Ramón, Carlos y Alberto:
¡Muchas gracias, chicos!

UN Saludo y hasta la próxima entrada.

viernes, 12 de abril de 2013

Un fin de semana en el valle de Liébana (2ª parte)

-La tarde del 29 (cuando llegó Alberto) fue la peor de todas, ya que no paró de llover hasta bien entrada la noche.

Aun así, nada más llegar él, nos dirigimos a un pueblito de la zona, Frama y después a visitar el monasterio de Santo Toribio de Liébana, aunque nosotros ni lo pisamos. Nos dimos una vueltecilla por los alrededores.
Únicamente oímos un Bisbita Arbóreo, y los típicos...

Al día siguiente nos levantamos Alberto y yo a la misma hora del día anterior para buscar Camachuelos por Potes, pero una vez más, nos dieron esquinazo.

Como más destacable, vimos un Lúgano, varias Lavanderas Cascadeñas y un Mirlo Acuático que se daba un bañito relajante en las tranquilas aguas del Quiviesa:




Mirlo Acuático (Cinclus cinclus).

Aquí un vídeo de Alberto sobre la escena.


Lavandera Cascadeña (Motacilla cinerea) hembra.


Y después de esto, nos dirigimos a la localidad de Argüebanes, a hacer una ruta por un robledal cercano al pueblo. Principal objetivo: Pito Negro. Volvió a fallar...



Antes de empezar la ruta, en el mismo pueblo de Argüebanes, un grupo de unos diez Lúganos nos recibieron:


Lúgano (Carduelis spinus) macho.


Y nos adentramos en el bosque...nada más entrar, un pícido reclamando. Se trataba de un Pico Mediano. Ese fue el primero del día, y acabamos viendo tres parejas más, y otros tantos oídos...
También vimos una pareja de Picos Picapinos, que como ya dije en la anterior entrada, son aves que pueden compartir territorio: el Pico Mediano, al poseer un pico más delicado, no puede perforar con facilidad la madera, al contrario que el Pico Picapinos. Por eso, al no establecerse una competencia directa, es posible encontrarse a estas dos especies en un mismo hábitat:

Pico Mediano (Dendrocopos medius).

Cuando estábamos intentando fotografiar a este "pequeñín", oímos un ruido detrás nuestro; al darnos la vuelta vimos un Corzo macho que no tardó en huir.
Acabamos viendo al final de la mañana un total de tres ejemplares, pero sólo uno tuvo el detalle de posar para la cámara:

Corzo (Capreolus capreolus).


También nos fijamos en los rastros que encontramos, viendo huellas y letrinas de Tejón, un posible (casi seguro) excremento de Lobo, abundantes huellas de Corzo y alguna de Ciervo:

Huella de Tejón (Meles meles).

Letrina de Tejón (Meles meles).


Posible excremento de Lobo (Canis lupus signatus).


Vimos las típicas avecillas forestales, como Trepadores Azules, Chochines, Pinzones Vulgares, Zorzales Comunes, Arrendajos, Pitos Reales...y un par de Agateadores que finalmente dimos como Comunes:

Trepador Azul (Sitta europaea).


Cuando salimos a campo abierto vimos unas cuántas rapaces:



Una Culebrera que nos dio varias pasadas, una pareja de Gavilanes, un Azor, un Halcón Peregrino y varios Buitres Leonados:

En vuelo de caza.


Águila Culebrera (Circaetus gallicus).


Azor (Accipiter gentilis).



Halcón Peregrino (Falco peregrinus).

Cicleó durante medio minuto más o menos y bastante cerca de nosotros, pero la velocidad que llevaba era considerable, y ahí están las fotos (testimoniales) para demostrarlo.



La ruta en principio era de unos 5 km, pero como íbamos a otras cosas, no nos dimos cuenta de que ya habíamos caminado bastante más. Al rato nos dio por pararnos y pensar en dónde estábamos; pues estábamos perdidos. Y así fue, acabamos desembocando en un pueblo llamado Lon, situado a casi 2 km de Argüebanes:



En unas alamedas del pueblo vimos un Pico Mediano "granívoro":

Pico Mediano (Dendrocopos medius).


Eso de que era "granívoro" lo digo porque lo pillamos con un fruto en el pico. Se aprecia perfectamente en la foto:



Al final de la tarde fuimos a hacer otro intento al Picamaderos Negro en otro robledal, pero nada de nada.


Y ya por último, el domingo 31, fue el día elegido para las aves alpinas, en Fuente Dé. Ya contábamos con que no iba a ser fácil verlas (excepto la Chova Piquigualda, que nunca falla por allí).
Todo el terreno estaba cubierto por la nieve, y precisamente ese fue uno de los factores negativos. Si no hay prados, no hay alimento, y si no hay alimento, no hay aves.
Por suerte, sí que había pequeñas "islas" en medio del inmenso mar de nieve, los únicos lugares donde podríamos ver algún pájaro:



Cuando llegamos a la estación de Fuente Dé, lo primero que vi fue un Escribano Montesino, que no tardó en alzar el vuelo:

Escribano Montesino (Emberiza cia).

Y subimos en el famoso teleférico, que nos llevó hasta la estación superior. Desde el mismo teleférico, ya pude ver a las primeras Chovas Piquigualdas que vinieron a recibir a los turistas (o mejor dicho, a su comida):



Cernida.







Chovas Piquigualdas (Pyrrhocorax graculus).

Como se observa en varias de estas fotos, muchas Chovas están anilladas. El grupo ibérico de anillamiento de León lleva bastante tiempo marcándolas con anillas con códigos alfanuméricos. 

En total, leímos un total de 24 anillas, que cuando reciba sus historiales, publicaré en este blog:


-VHX     -V36      -UUJ
-VFH      -V41      -UVF
-VFW     -V51      -UVT
-VJC       -V6T      -UXV
-VJF       -V5H      -UV2
-VF7       -V2V      -UV3
-VJH       -UN6     -VCX
-VJN       -UN8     -TRL


Avanzamos un poco a ver si podíamos ver algún pajarillo más: únicamente un par de Bisbitas Alpinos (ya con plumaje nupcial) y varios Colirrojos Tizones (que también son aves alpinas).
Y como aves grandes, un Águila Real subadulta, varios Cuervos y alguna Chova Piquirroja.

Y descansando sobre una peña, un Rebeco Cantábrico, especie emblemática de Picos de Europa.
Estaba descansando tranquilamente hasta que llegó un grupo de excursionistas y lo espantó:



Digiscoping de Alberto.

Rebeco Cantábrico (Rupicapra pyrenaica).


Después de una hora larga, cuando ya estábamos desesperados al no ver casi nada, nos pasó volando por encima un pajarillo pardo, que se posó en una "isla" a lo lejos. Al mirarlo con prismáticos: ¡Acentor Alpino! Por fin...ya era hora de que apareciera algo.

Nos fuimos acercando lentamente hasta que lo llegamos a tener a casi tres metros, pero el pajarillo seguía a lo suyo:

En la lejanía...









Acentor Alpino (Prunella collaris).


Como no esperábamos encontrar mucho más, dimos la vuelta para poder llegar con luz a Ucieda, un pueblo cántabro, dentro del P. N Saja-Besaya, donde habita el Picamaderos Negro.

Comimos en la estación superior. Como era de esperar, a los 2-3 minutos ya estaban las Chovas esperando impacientemente su ración. Fue aquí cuando más anillas leímos, ya que a simple vista podíamos leer los dígitos:



V41 pilló un buen cacho. Todas las que conseguían buenos trozos, se iban y no volvían.

Chova Piquigualda (Pyrrhocorax graculus).


Ya abajo, vimos una pareja de Alimoches cicleando a gran altura, Trepadores Azules y Carboneros Comunes, Garrapinos y Palustres en unos pinos.

A media tarde llegamos a Ucieda. Hicimos una ruta de unos 8 km. Oímos Picos Medianos y vimos tres Carboneros Palustres, como más destacable:

Robledal.


Y aquí terminó el viaje.
Con la espinita clavada del Picamaderos Negro, Gorrión Alpino y Treparriscos, ya tenemos excusa para volver, quizás el próximo verano...quien sabe...


Las dos crónicas de Alberto, se pueden ver aquí y aquí.


UN Saludo.