viernes, 24 de marzo de 2017

Unha fin de semana polas Rías Altas (I)

Hace ya un mes, y con motivo de la celebración de los premios RARO en la localidad de Cariño, salimos Teresa, Nuria y yo de Zamora dirección Galicia, con la intención de recorrernos gran parte de las Rías Altas desde el viernes hasta el domingo.

El sábado a la mañana, quedamos con C. Damián Romay en el puerto de La Coruña, donde tenía controladas cuatro gaviotas blancas (dos de cada). No se pudo dar mejor, y dimos con las cuatro en poco tiempo:



Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides) de primer ciclo.

 Gaviota polar (Larus glaucoides glaucoides) en vuelo junto a un cormorán grande (Phalacrocorax carbo).

Las dos blancas en la misma imagen.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) flanqueada por dos gaviones hiperbóreos (Larus hyperboreus).

Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) de primer ciclo.

Gavión atlántico (Larus hyperboreus) de primer ciclo.

Completamos la visita al puerto con la observación de dos gaviones atlánticos, unas pocas sombrías, gaviotas reidoras y la lectura de la anilla metálica de una patiamarilla:


Gavión atlántico (Larus marinus) de primer ciclo. Detalle de la cabeza.

Siempre impresiona ver tan de cerca un gavión...


Gaviota sombría (Larus fuscus) de primer ciclo.

Y en mi caso particular también una sombría...


Gaviota patiamarilla cantábrica (Larus michahellis lusitanicus) adulta.

7109802 MINIST. MEDIO AMBIENTE ICONA MADRID SPAIN.

Fue anillada como pollo el 5 de julio de 2009 en O Vicedo (costa lucense) por miembros de la Sociedad Gallega de Historia Natural (SGHN). La localidad de anillamiento y observación distan 70 km entre sí.


Tras pasar el primer punto con nota, nos dirigimos al segundo: el dique de abrigo de A Coruña. Allí dimos sin demasiado esfuerzo con el tercer objetivo del viaje:

Escribano nival (Plectrophenax nivalis).


A este escribano le iba el running...


Una preciosidad de pájaro venida desde el lejano norte.


Una vez nos hartamos de observarlo, continuamos rumbo norte, dirección Cariño. Antes de pasar Ferrol, nos desviamos hacia Miño:

Pato havelda (Clangula hyemalis) hembra.

Desde la playa de este pueblo, observamos desde muy cerca a esta hembra de pato havelda, que llevaba asentada varias semanas.

La cuarta y última parada la hicimos ya en la sierra de la Capelada, en Cariño. Aquí observamos algunos anfibios y varios helechos de diferentes especies:

Larvas de rana bermeja (Rana temporaria).


Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) macho.

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) hembra.

Probablemente unos de los jaspeados más norteños del país...

Ahora una pequeña muestra de la flora pteridófita de esta sierra (¡¡inmensa!!):

Dryopteris affinis ssp. affinis.

Detalle del envés, con los soros desarrollados.


Polypodium sp. y Asplenium trichomanes.




Blechnum spicant.

Asplenium onopteris.


Asplenium forziense.




Equisetum telmateia.

Encontramos ocho especies en trece minutos (no disponíamos de más tiempo), lo que nos da una idea de la tremenda diversidad de la flora criptógama vascular que hay en este lugar. Preveo un regreso más pronto que tarde a este lugar...

Para el final, el rey de los helechos gallegos:









Woodwardia radicans.

Es un helecho enorme, y sus frondes pueden alcanzar los 2,5 metros de longitud. Simplemente espectacular...

Detalle de los soros en formación.

El Woodwardia es una reliquia del Cenozoico (era geológica que comenzó hace unos 65 millones de años). En este periodo, las condiciones climáticas de nuestra región geográfica eran más favorables que las actuales (más calor y más humedad en promedio), lo que posibilitó el desmesurado desarrollo de estos vegetales. Las glaciaciones del Cuaternario les hicieron retroceder, viendo limitada su distribución a los sectores más húmedos de ciertas islas de la Macaronesia (Azores, Madeira y Canarias), algunos puntos del norte de África (Argelia), Italia (Sicilia y sur de la Península Itálica), España (norte de la Península Ibérica), Francia (isla de Córcega) y Grecia (isla de Creta). Hoy día existe una población en la sierra de Sintra (junto a Lisboa, en Portugal), pero no se considera de origen natural.

Y hasta aquí la primera parte. Para la segunda me reservo lo que dio de sí la Mariña Lucense el domingo, aunque ya aviso desde ahora que será bastante más monótona que esta (sólo pajarracos...).

viernes, 17 de marzo de 2017

Nueva amenaza para la avifauna salmantina

El martes pasado, pajareando por las graveras de Torrejón, en Alba de Tormes, Jorge Sereno, Ana Martín y yo dimos con un bando de pajarillos nada deseables en medio de un camino:

Picos de coral (Estrilda astrid).

Picos de coral (Estrilda astrid) y bengalís rojos (Amandava amandava).

La verdad es que con una ya hubiéramos tenido suficiente, pero nos llevamos dos: bengalí rojo y pico de coral, dos especies invasoras, originarias del continente asiático y africano respectivamente. Se trataba de un bando de unos 10-12 ejemplares.

Ambas son ya frecuentes como reproductoras en varias regiones españolas como Extremadura o Andalucía, pero en Castilla y León por el momento las citas de estas especies son puntuales y no existen poblaciones asentadas, afortunadamente.

Esperemos que esta tendencia se mantenga en el tiempo...


Ahora pasamos a una especie vegetal, que a mi particularmente me gusta mucho. Lo encontramos poco después de ver los picos y los bengalís en el entorno de la piscifactoría de Alba:

Equisetum ramosissimum.

El Equisetum ramosissimum es un pteridófito perfectamente adaptado a entornos humanos. Suele prosperar junto a masas de agua lóticas (arroyos, ríos, etc.), donde llega a formar grandes poblaciones en las orillas.

En él destacan las hojas verticiladas (que crecen al mismo nivel alrededor de un eje) y articuladas (poseen un sistema de nudos y entrenudos).

Los nuevos tallos se desarrollan durante la primavera, y fructifican a finales de la misma o ya en verano. No son perecederas, y aguantan todo el invierno:

Detalle de las hojas verticiladas, mostrando el sistema de nudos y entrenudos.

Detalle del estróbilo.

 El estróbilo (estructura para la reproducción) se sitúa en el ápice de las hojas fértiles, y contiene los esporangios, que en la época de reproducción liberan las esporas.

Y hasta aquí el post de hoy...

domingo, 12 de marzo de 2017

Un Isoetes y varios herpetos

Hoy os presento al ser vivo que más tiempo llevaba buscando este año, y que por fin el sábado pude encontrar: el Isoetes.

Isoetes sp.

Parece un hierbajo más, pero el Isoetes es una planta vascular sin semillas, es decir, un pteridófito, categoría que engloba a todos los helechos y afines, como ya expliqué en la anterior entrada del blog. Es por tanto, una planta criptógama:

Isoetes sp.

El tallo es muy corto, y se reduce a un bulbo que permanece hundido en el sedimento y envuelto por los restos esclerificados de las hojas de temporadas anteriores, los filopodios. De él brotan unas hojas estrechas y coriáceas (muy duras) de entre 4 y 10 cm, que se disponen formando una roseta al ras del suelo:

Isoetes sp. Con el tallo a la vista.

Se reproduce mediante la dispersión de esporas, que desarrolla en la base de las hojas.

Vive parcial o totalmente sumergido en el agua, principalmente en encharcamientos temporales de fondo arenoso, donde encuentra un medio idóneo para su desarrollo. Durante el periodo estival, y tras la maduración de las esporas, se seca hasta que las condiciones ambientales vuelven a ser óptimas.

Su identificación a nivel específico no siempre es fácil, y aquí tenemos un claro ejemplo, pues no podremos afinar hasta observar las megasoporas al microscopio, aunque ya sabemos que se trata o bien de I. histrix o bien de Idurieui, por la presencia de filopodios en la base del tallo, que los diferencia del binomio velatum/setaceum, las otras dos especies de probable presencia en la zona.

Nueva especie para mi lista de pteridófitos de Ledesma, que junto a la reciente incorporación del Cheilanthes maderensis (visto el 23 de febrero), hace la número 9 para el término municipal:


"Cinturones" de Cheilanthes maderensis en la base de rocas graníticas.

Detalle del envés de las pínnulas, con los soros en desarrollo.

Detalle del haz de las pínnulas.


De regalo, y por ser uno de mis helechos favoritos, aquí dejo esta 'matita' de A. ceterach, del mismo día y en el mismo lugar que los Cheilanthes:



Asplenium ceterach. Febrero de 2017.

La verdad es que me parece un helecho espectacular...


Y cambiando de tema, comentar que los anfibios ledesminos ya despertaron de su letargo invernal, aunque aún no están en su apogeo.
Si tuviera que destacar dos especies representativas de estas últimas semanas, sin duda me quedaría con el tritón jaspeado y el sapo de espuelas. Tanto uno como otro se muestran muy activos estos días, y al menos que yo sepa, el Pelobates ya está pringado hasta el fondo con el tema reproducción (vi la primera puesta este sábado).

Asimismo, hemos escuchado cantos de: sapo común, sapo corredor, sapo partero ibérico, rana común y rana de San Antonio. Además, la noche del 2 de marzo dimos con un sapo pintojo, y los encuentros con gallipatos y tritones ibéricos son ya frecuentes. Por tanto, sólo falta por unirse a la fiesta la rara salamandra común, de la que no tengo noticias desde el 2010...

Unas fotos de estas últimas semanas:

Tritón jaspeado (Triturus marmoratus) macho adulto.



Sapo de espuelas (Pelobates cultripes).

Puesta de sapo de espuelas (Pelobates cultripes) en charca estacional.


Rana común (Pelophylax perezi).


Gallipatos (Pleurodeles waltl).


Sapo partero ibérico (Alytes cisternasii).


Tritones ibéricos (Lissotriton boscai) en una fuente tradicional.


Rana de San Antonio (Hyla molleri) macho cantor.


Galápago europeo (Emys orbicularis).

La noche del 2 de marzo dimos con este galápago despistado bajo el agua...


Sapo pintojo (Discoglossus galganoi).


Me gustaría poder publicar con algo más de regularidad, pero a día de hoy me es imposible por la total falta de tiempo disponible. El cuaderno de observaciones echa humo últimamente... ;-)